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Cocina Sana en Navidad

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A las puertas de la Navidad, esta festividad ya está totalmente instalada en las tiendas de alimentación y en la restauración.

Las semanas previas a la navidad están llenas de preparativos y, entre ellos, están las cenas con amigos y compañeros de trabajo. Comienzan los excesos con la comida y, en muchos casos también con la bebida, que se extenderán hasta el 6 de Enero, finalizando en el típico Roscón de Reyes.

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Sin despreciar las bondades de los alimentos típicos de la Navidad, ni dejar de compartir agradables comidas y cenas con las personas queridas, podemos cuidar nuestra alimentación y evitar comenzar el año cargados de peso y toxinas.

La forma en la que se preparan los alimentos también contribuye a su aporte calórico y a la facilidad con la que se asimilen.

La fritura siempre aumenta el contenido en calorías de los alimentos, ya que absorben el aceite en el que se cocinan, y los hace de más difícil digestión.

La carne, el pescado y el marisco suelen ser imprescindibles en la mayoría de las mesas navideñas. Para limitar las calorías de los platos, lo recomendable es optar por carnes magras, con poca grasa, como el pollo, el conejo o el solomillo, eliminando la piel y los excesos de grasa antes de cocinarlos. Como técnica de cocinado, la plancha o el asado son las que dan lugar platos más ligeros. De todas formas es preferible optar por segundos platos a base de pescado blanco y marisco al vapor o a la plancha, ya que su aporte calórico es muy inferior al de la carne.

Cuando se cocinen sopas, caldos o guisos, tan habituales como primeros platos en estas fechas, es importante desengrasarlos, retirando la grasa que se queda en la superficie con una cuchara. Para los purés y crema, en lugar de nata o mantequilla se puede utilizar leche desnatada o leche de avena o de soja.

Debemos evitar enriquecer en calorías los alimentos ligeros, como las verduras y hortalizas. El cocinado a la plancha, al horno, en el microondas o al vapor mantienen las propiedades del vegetal sin aumentar las calorías.

Las salsas que acompañan a los platos no tienen por que ser excesivamente grasas para ser sabrosas. Se pueden hacer originales aderezos usando vinagretas elaboradas con zumo de limón, vinagre de manzana o sidra, o añadiendo especias y hierbas aromáticas como el perejil o la albahaca. También se pueden saborizar las ensaladas añadiendo manzana picada, granada, frutas tropicales o salsas de yogur desnatado.

Cuando se utilicen conservas en la elaboración de los platos, o como aperitivos, es mejor optar por los que están envasados al natural, que pueden tener hasta un 50% menos de calorías que los envasados en aceite, escabeche u otras salsas.

La bebida ideal para acompañar las comidas, y entre horas, es sin duda el agua. El vino, cerveza y refrescos se han de consumir con moderación, y el cava solo para el brindis. Los zumos o la leche mejor dejarlos para desayunos y meriendas.

No se debe renunciar al postre, pero un postre muy calórico dificulta la digestión y la asimilación de nutrientes. Es mejor optar siempre por las frutas, que pueden presentarse de forma original, como en sorbetes, macedonias, asadas o acompañadas de yogur desnatado.

El postre debería ser suficiente para terminar de saciar el apetito y las ganas de tomar algo dulce, pero si aún así los productos típicos navideños resultan irresistibles, será decisivo en estos alimentos tan concentrados en calorías el tamaño de la porción.

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