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La Dieta Cardiosaludable

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La dieta de los países desarrollados ha ido cambiando mucho en los últimos años, sobre todo en lo que respecta al consumo de grasas, que es ahora mucho mayor. En el marco de una dieta equilibrada la proporción de grasas no debe ser más del 30% del total de calorías diarias. Este porcentaje ha de ser estrictamente respetado, o incluso reducido, en la alimentación de las personas con alguna enfermedad cardiovascular, y han de tener en cuenta también que el consumo de grasas saturadas ha de ser inferior al 10% de la energía total de la dieta.

Para la prevención de enfermedades cardiovasculares también hay que prestar atención a dos factores estrechamente relacionados con la dieta: la hipertensión y la obesidad. En los enfermos coronarios estas dos situaciones se consideran factores de riesgo, ya que someten al corazón a una sobrecarga cuando éste presenta ya una insuficiencia. Cuando se actúa sobre ellos reduciéndolos se produce una notable mejora de la salud cardiovascular.

la dieta cardiosaludable

Cuando se consume mucha cantidad de alimentos ricos en grasas se favorece la acumulación del colesterol LDL, conocido como ‘colesterol malo’, porque se va acumulando en los vasos sanguíneos y forma las placas de ateroma y que pueden producir la obstrucción de de estos conductos, dando lugar finalmente a la aparición de problemas cardiovasculares, como la angina o el infarto de miocardio.

Los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3, que se encuentran en las grasas del pescado, o en las semillas de lino y chía, reducen los triglicéridos de la sangre, que también son perjudiciales cuando sus niveles son elevados, y disminuyen el colesterol LDL.

Los ácidos grasos monoinsaturados, como el Ácido Oleico (Omega-9), reducen el colesterol LDL y aumentan o mantienen el colesterol HDL, conocido como colesterol bueno, porque reduce los niveles de colesterol LDL. Este tipo de ácidos grasos se encuentran en el aceite de oliva.

Los ácidos grasos poliinsaturados Omega-6 disminuyen el colesterol LDL, pero también disminuyen el colesterol HDL. Por este motivo se recomienda un uso moderado de ellos. Se encuentran en los aceites de maíz, soja, girasol, etc.

Los hidratos de carbono reducen el colesterol LDL, aunque no se debe aumentar su consumo por encima del 50-60% de la energía total diaria, pues conduciría a un aumento de los triglicéridos. Se recomienda el consumo de carbohidratos integrales (cereales, harinas y otros derivados integrales), ya que la fibra que aportan favorece la movilidad del intestino y la eliminación de los residuos. También reduce la absorción de las grasas y el retorno de las sales biliares, lo que contribuye a reducir el colesterol de la sangre.

Una dieta cardiosaludable debe prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, además de no perjudicar a las personas que las padecen:

· Se ha de reducir el consumo de sal a menos de 2,5g por día, pues un elevado uso de este condimento ocasiona un aumento de la presión sanguínea. Se ha de tener especial cuidado con el consumo de alimentos precocinados o congelados, pues, salvo excepciones, tienen sal añadida, que generalmente no se tiene en cuenta.

· Un exceso de calorías puede conducir a la obesidad. Deben controlarse las calorías que se consumen y, si fuera necesario, seguir una dieta hipocalórica para reducir el peso.

· Evitar las grasas de origen animal, que aportan un alto contenido de ácidos grasos saturados que aumentan de forma directa el colesterol en sangre.

· Como grasa de cocinado, o para los aderezos, será de preferencia el aceite de oliva, seguido de los aceites de soja, maíz y girasol.

· El pescado blanco y, sobre todo, el azul deben consumirse de dos a tres veces por semana.

· Las carnes han de ser bajas en grasas, como la de ave sin piel (pollo, pavo, faisán) o la de conejo. Las carnes de ternera, cerdo, cordero y caza sin grasa se consumirá moderadamente.

· Incluir con frecuencia alimentos ricos en fibra, como las verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, hortalizas, etc.

· Se aconseja tomar la leche y derivados lácteos desnatados.

· Tomar huevos sólo 2 veces por semana, y tener en cuaenta que muchos alimentos procesados lo contienen.

· Evitar tomar alimentos salados, bebidas excitantes, alimentos hipercalóricos (dulces, azúcares, miel, chocolate,etc), ricos en colesterol (yema de huevo, mayonesa, vísceras) y los que tienen grasas saturadas (carne de cerdo y derivados, carnes rojas, hamburguesas, aceites de coco y palma, etc.).

· Utilizar una preparación adecuada al cocinar los alimentos, que no los enriquezca en grasas y calorías o destruya sus nutrientes beneficiosos.

Un comentario

  1. Orquidea Xavier

    14 Diciembre, 2012 en 19:29

    Muito bom este artigo. Parabéns

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