Inicio Dieta equilibrada Pipas de Girasol, mucho más que un aperitivo

Pipas de Girasol, mucho más que un aperitivo

0
39

Las pipas de girasol son las semillas comestibles de la planta llamada comúnmente girasol (Helianthus annuus). Usualmente, se vende el fruto completo y se consume el interior, desechando la cáscara, y aunque la mayoría de las personas sólo las ve como un aperitivo o golosina, las propiedades nutricionales de estas pipas o semillas son muy interesantes.

Las primeras plantas de girasol las trajeron los españoles de México en el siglo XVI. Hay muchas variedades de semillas de girasol, las hay color miel, blancas, rojas, etc. Pero la variedad más conocida es la pipa grisácea de con rayas blancas.

Las pipas de girasol son un alimento que aporta fundamentalmente grasas, que representan casi la mitad del peso de la semilla. Estas grasas están en forma de aceite, rico en ácidos grasos poliinsaturados, mayoritariamente Omega-6.

Las pipas de girasol destacan por su riqueza en el ácido graso gamma-linolénico, nutriente esencial que el organismo es incapaz de fabricar y, por lo tanto, es necesario aportar a través de la dieta. A partir de este ácido graso, se producen en el cuerpo unas moléculas (prostaglandinas) que, entre otras propiedades, impiden la formación de sustancias inflamatorias, regulan la liberación y acción de los neurotransmisores relacionados con la calma y la relajación, y regulan los efectos de las hormonas femeninas en el ciclo menstrual.

La semilla de girasol es muy rica en minerales. Por su alto contenido en potasio y magnesio se recomiendan frecuentemente a los deportistas, para mejorar su rendimiento y reducir las lesiones, y por su contenido en fósforo también favorecen un buen funcionamiento cerebral.

Por su contenido en calcio merece la pena tener en cuenta a las pipas de girasol como una fuente dietética de este mineral, sobre todo en personas que no pueden o no quieren tomar lácteos.

Las pipas de girasol son ricas en vitamina E, conocida por sus propiedades antioxidantes y sus beneficios sobre el sistema inmune, la nutrición de la piel y los procesos de fertilidad, tanto en hombres como en mujeres. Son ricas también en ácido fólico, por lo que son un alimento ideal durante el embarazo.

La tiamina (vitamina B1), otra de las vitaminas presentes en cantidades significativas en las pipas de girasol, tiene entre sus funciones prevenir problemas del sistema nervioso y evitar el cansancio, muy recomendada en situaciones de esfuerzo físico y/o mental y estrés.

Lo más extendido es el consumo de las pipas de girasol como aperitivo o entre horas, con el inconveniente de que, de esta manera, normalmente se consumen en exceso, suponiendo un elevado aporte de grasas y calorías. Una forma más saludable de introducirlas en la dieta en como ingrediente de panes, colines o picos, a los que dan el sabor del fruto seco y una textura crujiente. También se pueden añadir enteras o trituradas a las ensaladas y cremas de verduras, enriqueciendo estos platos en su valor nutricional y aportándoles una textura crujiente. La adición de pipas de girasol a arroces, pastas o sémolas complementa las proteínas vegetales del plato, medida muy recomendada para personas que siguen una dieta vegetariana.

Para evitar que las grasas de las pipas de girasol se enrancie se recomienda comprarlas sin pelar y guardarlas protegidas de la luz, el aire y las altas temperaturas. El enranciamento no solo afecta al sabor y la textura, sino que también reduce el contenido en vitamina E y las propiedades beneficiosas de su aceite.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *